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El Arzobispado organiza un encuentro interreligioso con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado

La delegación diocesana de Migraciones del Arzobispado ha organizado en Valencia una jornada diocesana, consistente en un encuentro interreligioso, con motivo de la 107ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (JMMR) convocada por el papa Francisco en todo el mundo con el lema “Hacia un nosotros cada vez más grande”.

La jornada diocesana, con la participación de personas de distintas procedencias y religiones, tuvo lugar en la parroquia de San José Artesano, en el barrio de la Ciudad Fallera de Valencia, elegida por su labor en la integración de migrantes, y en ella tomó parte el obispo auxiliar de Valencia monseñor Javier Salinas.

El obispo auxiliar “se sumó a los círculos de reflexión que recorrieron distintos lugares del barrio para sensibilizar sobre la difícil situación de los migrantes y refugiados”, ha explicado Olbier Hernández, delegado diocesano de Migraciones.

Asimismo, monseñor Salinas “intervino en varias ocasiones y destacó que la idea que defiende el Papa Francisco de un ´nosotros`, un mundo y una humanidad unida, parece un sueño pero, al mismo tiempo, es una realidad y debemos trabajar por ese sueño, poner cada uno su granito de arena, porque la Iglesia acompaña en ese sueño a todos los hombres y mujeres”, ha indicado Hernández.

Igualmente, en la jornada diocesana “los participantes leyeron poemas, cantaron canciones, y fue muy emocionante escuchar a personas africanas cantando en valenciano, porque reciben clases en la parroquia, y también se leyeron poemas en valenciano sobre las migraciones y todos compartimos una cena solidaria muy emotiva”, ha subrayado el delegado diocesano.

Este año la jornada diocesana “ha tenido un marcado carácter interreligioso y ecuménico porque es para todos los migrantes, no sólo los católicos, por eso vivimos ayer un encuentro fraternal con hermanos de otras religiones y pueblos”.

La jornada tuvo lugar ayer por la tarde en la parroquia San José Artesano, ubicada en la calle Ninot, 22, y comenzó con la acogida de los participantes en el llamado “Patio de la Solidaridad” de la parroquia. Después se organizaron “tres círculos de reflexión y acción por el barrio” y finalmente una cena de fraternidad, todo ello con la participación de Jesús Belda, párroco de San José Artesano, y Olbier Hernández.

El Papa pide un compromiso para que no haya más muros

En su mensaje para esta 107ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, el papa Francisco ha propuesto “un horizonte claro para nuestro camino común en este mundo: el ´nosotros`” y ha señalado que “el tiempo presente, sin embargo, nos muestra que el ´nosotros` querido por Dios está roto y fragmentado (…) especialmente en los momentos de mayor crisis, como ahora por la pandemia. Los nacionalismos cerrados y agresivos y el individualismo radical resquebrajan o dividen el ´nosotros`, tanto en el mundo como dentro de la Iglesia”, subraya Francisco.

Según el Pontífice, “todos estamos llamados a comprometernos para que no haya más muros que nos separen, que no haya más otros, sino sólo un ´nosotros`, grande como toda la humanidad” y propone “caminar juntos hacia ese ´nosotros` cada vez más grande” y “comprometerse en hacer una Iglesia cada vez más católica”.

Materiales de la Conferencia Episcopal Española

La Conferencia Episcopal Española (CEE), a través del departamento de Migraciones integrado en la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana, ha preparado materiales para la Jornada del Refugiado, entre ellos, el mensaje compartido por los obispos respecto a la Jornada.

Los obispos destacan que “para responder en clave de ´nosotros` se nos llama a poner todo el esfuerzo en constituir, con todos, un sistema que normalice la migración legal y segura a largo plazo, y que se base plenamente en una ética apoyada en los derechos humanos, en el horizonte de fraternidad universal y en el derecho internacional”.

Por tanto, “debemos ayudar a recrear el modelo de ciudadanía que propicie una cultura de la integración” porque “es hora de incorporar el grito de tantos y de acoger las huellas ya marcadas”, explican los obispos, que hacen presente en su mensaje las dramáticas crisis migratorias, tanto en las fronteras de Canarias como en Ceuta y Melilla, y añaden que “las personas vulnerables en movimiento siguen llamando a nuestras fronteras. Con ellas sentimos que estamos juntos en un mundo plagado de catástrofes, de guerras y consecuencias del cambio climático que siguen obligando a muchos a salir de su tierra”.