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La diócesis aprueba sus propuestas del Proyecto de Pastoral Evangelizadora para ser “una Iglesia samaritana”

La Asamblea diocesana de Valencia ha aprobado sus propuestas para el Proyecto Diocesano de Pastoral Evangelizadora, para los próximos años, que incluyen 233 acciones para parroquias, arciprestazgos, sacerdotes y fieles laicos, con el objetivo de que la de Valencia sea una “Iglesia samaritana”, en donde “se sienta el servicio de la acción de la Caridad como la propia acción de la Iglesia”.

“Los pobres nos evangelizan y nos cuestionan” y “las pobrezas nos han de interpelar a vivir desde la humildad, sencillez y austeridad”, indica el texto aprobado por representantes de todas las parroquias de la diócesis para el nuevo Proyecto Diocesano de Pastoral Evangelizadora que entrará en vigor el próximo mes de noviembre, una vez sea ratificado por el Cardenal.

“Sin duda esta es la hora de trabajar en una ´nueva imaginación de la caridad`, para que nuestra acción evangelizadora resulte más creíble para nuestros contemporáneos”, destaca el proyecto, aunque también precisa que “esto no nos debe hacer olvidar ámbitos más cotidianos en los que la Iglesia de Valencia ha ejercido su servicio a los demás”.

Por ello, las propuestas instan a potenciar activamente “las implicaciones del ejercicio de la Caridad como servicio y ayuda” hacia los más necesitados, así como el “acompañamiento, individual y comunitario, a la persona en todas sus dimensiones”.

Misas más vivas, comprometidas y participativas, alejadas de todo individualismo

Entre las propuestas aprobadas por la Asamblea Diocesana para el Proyecto Diocesano de Pastoral Evangelizadora figura “un estudio sociológico en toda la diócesis sobre la celebración del día del Señor, divulgando los resultados para reflexionar sobre ellos en los equipos sacerdotales y en los consejos pastorales parroquiales y arciprestales”.

Esta iniciativa obedece a otra de las prioridades del proyecto, potenciar la participación en la misa dominical para “que una misma liturgia sea la fuente de la unidad” entre todos. En este sentido, se pide que en cada parroquia “se prepare un equipo de personas para la acogida en todas las celebraciones de la misa dominical” que también tienen que ser preparadas “con esmero, a través de los equipos de liturgia, de lectores, el fomento de los coros parroquiales”, entre otros.

Las propuestas aprobadas para el Proyecto Diocesano de Pastoral Evangelizadora fijan como otro objetivo que las parroquias procuren “unas celebraciones de la Eucaristía más vivas, comprometidas y participativas, alejadas de todo individualismo y facilitadoras de comunión entre todos los miembros de la parroquia, para que en ellas nadie se sienta excluido”.

Especial énfasis ha hecho la Asamblea Diocesana en la preparación y celebración de los sacramentos, porque “su fuerza evangelizadora se debilita cuando se viven como momentos ´meta` que ya no vuelven, en lugar de inicio de una nueva etapa en la vida cristiana”.

A este respecto, insiste el texto aprobado en que “la fe que es provocada por la evangelización, si no tiene raíces, genera un compromiso tibio y el desencanto y abandono al poco”, por lo que considera necesario “dar algún tipo de continuidad a los sacramentos con una acompañamiento post-sacramental”.

También llaman las propuestas de la Asamblea Diocesana a “presentar los sacramentos no como unos servicios que se ofertan, sino como etapas de formación del cristiano en un itinerario continuo de toda la vida”.

A este respecto, se insta a “fomentar una pastoral sacramental que sea de ´evangelización` más que de ´conservación`, aprovechando todas las posibilidades de adaptación que ofrece la liturgia actual, “de modo que las celebraciones puedan recoger lo mejor de nuestra idiosincrasia sin dejar de ser celebraciones de la misma Iglesia”.

Por otra parte, también la diócesis de Valencia plantea en sus propuestas “implicar a las familias en el proceso catequético de sus hijos” y, de igual modo, pide también a los sacerdotes que “participen activamente en la catequesis parroquial, empeñándose en la formación y acompañamiento de los catequistas”.

De igual forma, insta a “cuidar la cercanía, la calidez, el trato personal y el acompañamiento de aquellos que se acercan a la Iglesia para celebrar alguno de los sacramentos, ayudándoles a que los vivan no como un evento social o una simple tradición cultural, sino en su verdadera dimensión de acontecimientos salvíficos que suscitan el compromiso cristiano”.

Más tiempo de los sacerdotes en los confesionarios

Otras propuestas aprobadas en la Asamblea Diocesana hacen énfasis en el sacramento de la Penitencia o Reconciliación, y piden que la celebración de este sacramento “no quede reducida sólo a dos celebraciones anuales (con motivo del Adviento y la Cuaresma). Más bien, conviene educar a los fieles sobre la conveniencia de participar en él normalmente y con relativa asiduidad”.

En este sentido, el proyecto propone que en los templos “haya una sede decente y reconocible por todos” para celebrar este sacramento, que tengan “un horario claro y fijo, para que los fieles puedan acercarse ordinariamente, sin tener que ir ellos mismos en busca de un confesor”.

A los sacerdotes, la Asamblea Diocesana les alienta en sus propuestas a “comprometerse a pasar más tiempo en el confesionario a disposición de los penitentes, al menos como un testimonio del Padre misericordioso que espera incansablemente a los pecadores”.

Por otro lado, a los sacerdotes, consagrados y laicos (especialmente aquellos dedicados a la enseñanza y la predicación) “les corresponde instruir a los fieles acerca del sentido del pecado, la permanente necesidad de conversión y la esperanza del encuentro reconciliador con Dios”. Y anuncia que, para ello “se publicará desde la Comisión diocesana de Liturgia un tríptico donde se explique con sencillez el sentido del Sacramento de la Penitencia y el modo de su celebración”.

Visitas de parroquias a monasterios

De igual manera, el Proyecto Diocesano de Pastoral Evangelizadora invita a las parroquias a que organicen “visitas a monasterios y comunidades de distinto carisma, para que los fieles conozcan este modelo de vida cristiana” y que estas visitas “sean un elemento fijo en la catequesis de Confirmación y en el programa de los grupos de jóvenes”. Además, se propone que las parroquias “inviten a los consagrados a contar su testimonio ante la comunidad parroquial” y que las propias comunidades consagradas “estén representadas en el consejo de pastoral y que se les invite a participar en las tareas pastorales más acordes con su carisma”.

Entre las acciones aprobadas para el Proyecto Diocesano figura la de “promover en todas las parroquias un equipo de Pastoral Familiar que se forme y establezca con el párroco las directrices de la Pastoral familiar en la Parroquia apoyándose en los distintos movimientos existentes en la Diócesis”. Dentro de lo que es la promoción de la Pastoral Familiar, entre las acciones recogidas en el Proyecto figura la de implantar la “Semana de la familia”.

El Proyecto Diocesano urge a “fortalecer la presencia de la enseñanza religiosa en la Escuela, pública, concertada y privada” y a “cuidar su calidad”, sensibilizando también a los padres “de su importancia para una educación integral”, así como “animar y acompañar a los profesores cristianos en esta tarea eclesial”.

En cuanto a la religiosidad popular, el proyecto reconoce en ella “sus valores como auténtica expresión de la fe” y llama a “procurar convertirla en cauce de evangelización”. También llama a “actualizar con prudencia las oraciones y prácticas de la piedad popular”, porque “evangelizan, aunque a veces sea con expresiones poco felices, pero que están enraizadas en la memoria de los cristianos y, a través de ellas, puede hablar el Espíritu”. En especial, las propuestas piden “potenciar la práctica del Via crucis durante el tiempo de Cuaresma, especialmente en distintos grupos de la parroquia (sobre todo de jóvenes), animando a sus miembros a que preparen ellos mismos las meditaciones de cada estación”.

Por otra parte, invitan a “cuidar la pastoral de la salud, mediante un grupo de agentes de pastoral que los visiten en sus casas, recen con ellos y, en muchos casos, les ayuden a reanudar su relación con la parroquia” .

Además proponen las propuestas “facilitar el acceso a los templos para visitar el Santísimo Sacramento y tener espacios de oración. Para ello convendría establecer en las parroquias un horario de apertura de la Iglesia (como se tiene, por ejemplo, de despacho parroquial), fomentando la creación de turnos de fieles para mantener más tiempo abiertas las iglesias”.

Por otra parte, plantea también la Asamblea Diocesana para el Proyecto de Pastoral Evangelizadora “aprovechar los momentos de dificultad y los acontecimientos dolorosos que sacuden a la sociedad y al mundo, para celebrar oraciones en las que, juntos, podamos encontrar esperanza en el sufrimiento, sintiéndonos en comunión con el acontecimiento redentor de la cruz del Señor”.

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